Relato marco

El Relato es una construcción que sintetiza las conversaciones y la visión de los actores clave en la celebración.  Busca ser un mensaje único para compartir con la comunidad panameña e internacional.

Este relato incorpora y entrelaza temas centrales para crear un discurso único que es además inclusivo y empático, porque hablar de la celebración es hablar de nuestra historia, identidad y nuestra riqueza cultural y étnica.

El relato marco de la conmemoración de los 500 años de Fundación de la Ciudad de Panamá se centra en los siguientes temas:

  • 500 años de historias por contar
  • Primera ciudad fundada en el Pacífico americano
  • Ciudad abierta al mundo
  • Ciudad de encuentros
  • Diversidad que convive en la ciudad
  • Mezcla cultural
  • Riqueza natural, cultural y genética
  • Sentimiento de orgullo
  • Panamá posible
  • Celebración en común, todos somos ciudadanos
  • Reconocer y valorar la historia de la ciudad

Desde sus inicios, Panamá parece haber estado destinada a ser un sitio histórico. El 15 de agosto de 1519, se convirtió en la primera ciudad de América fundada por los españoles en las costas del Océano Pacífico. Un hecho íntimamente relacionado a otro momento crucial de la historia mundial: el avistamiento del Mar del Sur, en el año de 1513, a cargo del conquistador español Vasco Núñez de Balboa. Esto cambió por completo la visión que tenía Europa sobre el Nuevo Mundo, permitió la exploración y conquista de Suramérica y, sin duda alguna, marcó el futuro de nuestra ciudad como un lugar de encuentro de culturas.

Conectar el Mar Caribe con el Mar del Sur, aprovechando la angostura del istmo panameño, se convirtió en una obsesión que, con el paso del tiempo, se hizo posible gracias a los avances tecnológicos y al ingenio humano. Es así como primero se idearon los distintos caminos reales (como el Camino de Cruces y el Camino Real), desarrollados durante el periodo de la colonia española, luego el ferrocarril en el año 1855 (el primer tren transcontinental del mundo) y finalmente el canal interoceánico en 1914, considerado en su momento como el mayor logro de ingeniería de la historia, que consolidó a Panamá como la ruta obligada del comercio mundial.

No es exagerado decir, entonces, que los ojos del mundo han estado volcados hacia Panamá desde hace más de 500 años, y viceversa, logrando que nos convirtiéramos en una de las ciudades más cosmopolitas y multiculturales del planeta. No en vano fue aquí —aunque muy pocos lo saben— donde se editó el primer diario trilingüe de la historia: La Estrella de Panamá, que a finales del Siglo XIX publicaba sus noticias en español, inglés y francés. Como tampoco es circunstancial que hoy seamos la sede del primer y único edificio en Latinoamérica diseñado por el mundialmente reconocido arquitecto Frank Gehry: el Biomuseo, que precisamente cuenta la increíble historia de cómo el surgimiento del istmo panameño cambió el mundo hace tres millones de años. Y su llamativa fachada ya es un ícono de la gran diversidad de colores que ofrece esta ciudad.

Por eso, la identidad de los panameños es mucho más que el reflejo de nuestros vínculos históricos con España, Colombia y Estados Unidos, o de nuestras raíces ancestrales con los pueblos originarios que han habitado estas tierras desde hace siglos. Somos también el producto de la coexistencia pacífica y el intenso mestizaje cultural que se dio entre chinos, negros afroantillanos, griegos, franceses, indios, árabes, israelíes, alemanes e italianos, por mencionar solo algunos de los principales grupos que llegaron aquí con sus costumbres y tradiciones, en distintos momentos. Cada cual con una historia a cuestas, con características muy definidas y dispares entre sí, pero hermanados por un denominador común muy poderoso: todos se sentían panameños.

Puede que Panamá sea una ciudad moderna y pujante, es cierto. Pero no hay que olvidar que también es un sitio extraordinariamente diverso, en el que ocurrieron algunos de los eventos históricos más sobresalientes de América y el mundo entero. Y eso es un hecho del que vale la pena sentirse orgulloso hoy y siempre. En el marco de la celebración de los 500 años de fundación de la Ciudad de Panamá en el 2019, año en el que además tendremos el honor de ser Capital Iberoamericana de la Cultura, es importante recordar nuestros orígenes, valorar nuestra historia y celebrar esa multiculturalidad que nos hace únicos.